Devocional Diario: Manual de vida


  • “El que menosprecia el precepto perecerá por ello; mas el que teme el mandamiento será recompensado” (Proverbios 13:13)

    PASAJE COMPLEMENTARIO: Josué 1: 7-8; Juan 5:39; 2 Timoteo 3:14-17

    La Biblia no es un libro religioso, es el auténtico Manual de Vida; es la Palabra de Dios viva y eficaz, que tiene el poder para transformar vidas, cambiar corazones, restaurar almas, sanar cuerpos, vivificar los espíritus. Es la fuente de toda sabiduría para los seres humanos, los principios para una vida próspera y segura, el camino seguro a la excelencia y la victoria. Es decir en el camino que nos lleva a conocer a Dios y la vida abundante que Él ofrece.

    Los grandes hombres y mujeres de fe de la Biblia, adoptaron la Palabra de Dios como su Manual de Vida. Así lo hizo Josué, el gran siervo del Señor, quien supo obedecer al pie de la letra el consejo que Dios le dio para dirigir toda una nación y conducirla hacia la victoria. Estaba seguro que mientras hiciera lo que el Señor le había indicado, su vida sería de bendición y no sólo eso, sino que él sería de bendición para todo el pueblo de Israel. Este siervo tenía dos opciones: confiar en su propia sabiduría y dejar de lado el precepto de Dios, o por el contrario temer y obedecer las instrucciones precisas dadas por el Soberano Dios de Israel. La victoria y la prosperidad fue una constante en la vida de Josué, porque con diligencia hizo como le fue mandado.

    El apóstol Pablo resume su mejor consejo a su amado discípulo Timoteo precisamente enseñándole acerca de la importancia de la Palabra de Dios en su vida:

    -Debía permanecer en ella, persistiendo en oírla, guardarla y ponerla en práctica. La Palabra de Dios es vital y prioritaria para nuestro espíritu, de la misma forma que el alimento para el cuerpo. No puede faltar ni un solo día pues de lo contrario, nos debilitamos y enfermamos.

    -Debía sentirse agradecido por haber recibido estas preciosas enseñanzas desde su más tierna infancia. Ahora su vida estaba sustentada sobre raíces muy poderosas que siempre lo mantendrían firme y seguro, podría crecer y dar fruto sin limitaciones, siempre y cuando nunca se olvidara de ellas

    -Era el conocimiento y obediencia a la Palabra de Dios lo que le haría sabio para comprender su necesidad de Dios y para poner su fe en el único Salvador y Señor Jesucristo

    -La Palabra de Dios le llevaría a ser un hombre perfecto, cabal, íntegro, pues permanentemente le estaría enseñando, redarguyendo, corrigiendo e instruyendo en toda justicia. Esto representaría la mayor felicidad y realización a la vida de su joven discípulo. No importa qué situación tuviera qué vivir, nada podría derrumbarle ni impedirle ser ejemplo de fe para los nuevos creyentes.

    HABLEMOS CON DIOS

    Te alabo Dios y te bendigo por tu Palabra que es perfecta, que alumbra mi camino, que me guarda del mal, que alienta mi alma. Meditaré en ella todos los días de mi vida, haré de ella mi Manual de Vida, mi insustituible alimento de cada día. Diré como el salmista: “Deseables son tus palabras más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal…” Amén.

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