Comer pescado con "Uai Fai" en Las Terrenas es posible

LAS TERRENAS (DETRÁS DEL CEMENTERIO).  El comedor de Sitica está online, igual que todos los comedores populares ubicados detrás del Cementerio de Las Terrenas, en Samaná.

 Sitica también brinda Wi Fi , Uai Fai me  escribió en la factura del pescado con moro de guandules que me acaba de jartar.

Los comedores se apiñan en una  hilera multicolor de pequeños garitos olorosos  a pescado aliñados con sazones de una acidez gustosa. Sitica oferta  lambies, calamares y toda suerte  de frutos de la Mar Atlántica.

Y claro, el comedor de Sitica,  como todos los de su género,  también están  online con sus respecitvos routers para ofrecer serviciios de conexió Uai Fai o Wifi.  Todos conectados  ¿quién lo diría?

Aquí todavía permanecen  los restos de aquel auténtico pueblo de pescadores que en los 80s y 90s,  la bohemia  de la capital y Santiago acostumbraba a pernoctar en sus casitas de madera disponibles con catres y mosquiteros y café colao al levantarse. 

Era el tiempo de tocar el cielo con las manos bailando sobre la tarima de  la discoteca Nuevo Mundo. Ni pensar que a  nadie  se le ocurriría conectarse con ningún aparato diseñado yfabricado en este mundo. Nada de smartphone ni uai fai ni conexión 24-7.

Es que la  la conexión era otra.  Se trataba de  disfrutar de  las esporádicas  lluvias que pintaban el paisaje de  gris mar. Solo duraba un instante esa imagen “invernal”. De  repente, de  la nada,  arribaba el sol  iluminando a las gentes y  a las cosas con una inédita y transparente ferocidad. Entonces, todo  se convertía en una radiante  postal caribeña ante nuestros  ojos.

Y claro, clarísimo,  no hacía  falta Wi Fi para caminar los trillos encharcados de agua y lodo  a bordo de un motoconcho rumbo a Playa Cosón, las más salvajes (todavía)  de las playas de la península de Samaná. Las del Sudeste Asiático les quedan chiquitas (Exagero, lo sé…) . Pero sí, es un hermoso  un espacio   de  monte mar,  frugal  y obscenamente hermoso.

Por petición popular, Sitica se conectó con el ciber espacio. Se puso   online. Y con su característica manera de hablar de mujer del pueblo comenta: Oh pero ahora lo gringo quieren uai fai. No tan bien sentao  cuando ya me  preguntan ¿tiene uai fai? Ahí tá, le puse uai fai.

La rutina es como sigue: los pescadores zarpan en las madrugadas  a faenar en alta mar. Del horizonte marino  que no tocamos nunca traen el repertorio de sabores que cada día degustan turistas y nativos en las mesas de pino de estos  comedores populares. La Jumbo no puede faltar, imposible. 

Hombres de sal, sabios de las redes y los arpones. Siempre curtidos en la brega.  La mar es su novia rebusera, me dice Antonio alias Pajulin. Tá rebusera la novia, rebusera, tenemo tre día eperando que baje allá arriba).

Es el cambio climático que se está comiendo a trozos  la playa. Cocoteros , palmeras y almendros se derrumban ante la erosión que producen las entradas de las olas hasta casi tocar el asfalto de la carretera.

Los caprichos climáticos de la  novia rebusera les crean dificultades a pescadores y propietarios de los comedores populares. No hay nada que hacer, solo esperar.

De noche, Sitica y sus colegas no pueden ofrecer comida. La energía eléctrica escasea  ahora con bastante frecuencia en Las Terrenas  Se les calientan  las cervezas y la franja de playa  se torna muy  oscura, lo que crea un clima de inseguridad nocturna. 

Antes de irme, dos parejas disfrutan una Jumbo en el comedor Los Calisos de María. Todos están cabeza abajo, distraídos, revisando  sus  respectivos smartphones. Precisamente perdiendo el tiempo mientras el paraíso los acoge. Una verdaera pérdida de tiempo. Son los tiempos que corren. Si Sitica no está Uai Fai, los clientes se espantan.

Al frente,  el atardecer se entrega al mundo con una locura de colores que  enerva los sentidos. Un rojo azul que el horizonte aprovecha para hacerse  un vestido nuevo.

Ante tanta la indiferencia de los civilizados conectados, el mar  les  manda menudas pero  intensas olas que mojan sus pies y hacen enojar a uno de ellos. La venganza de la novia rebusera solo genera que los civilizados reaccionen   subiendo  sus pies   un poco más de lo normal. Prosiguen ensimismados  y virtualmente conectados.  Definitivamente, el mar les parece un estorbo. No les interesan los atardeceres análogos

Me despido de Sitica y me da un abrazo. Me despide con un  No vemo, señol, vuelva pronto