Las huelgas médicas son estocadas mortales contra los pobres

SANTO DOMINGO.- La huelga  médica convocada para hoy por 48 horas es una alevosa y cruel estocada contra la salud de los miles de pacientes de escasos recursos que asisten a los hospitales públicos.

Miles de seres humanos, principalmente mujeres, niños y envejecientes, sin la solvencia económica necesaria para pagarse una atención médica de calidad en las clínicas privadas y centros especializados de salud del país.

Las huelgas médicas son una apología a la injusticia y a la crueldad en momentos en que estamos amenazados por todas clases de virus. Amenazas que afectan en primer lugar a los más desfavorecidos. Mientras menos calidad de vida tienes, mayor es el acúmulo de enfermedades que padeces. La mala higiene y el hacinamiento inciden en el florecimiento de diversos y múltiples  trastornos de salud. 

Un gran desatino

La convocatoria a paro médico por tanto tiempo emanado del presidente del Colegio Médico, doctor Waldo Ariel Suero, es un gran desatino. Sin lugar a dudas, una demanda justa pero fuera de contexto, atemporal y divorciada de la realidad, de la coyuntura política del momento.

El Gobierno, la sociedad, los partidos políticos y la población en sentido general están en medio de una campaña electoral.

En un país politizado hasta los huesos y a tres meses previos a las elecciones generales, no existe otra cosa que la campaña con sus burdos transfuguismos, sus pirotecnias para acaramelar a los electores y el repertorio de mentiras y promesas nunca cumplidas para que el elector deposite el voto a favor de tal candidato.

Waldo Ariel Suero, te has equivocado. Has confundido los tiempos y las circunstancias. Nadie te hará caso, como ya lo ves desde la frustración de dos huelgas convocadas hace un mes.

Ninguna de las dos ha logrado ablandar al Gobierno y satisfacer las justas demandas de los médicos.

Eres presidente de un Colegio Médico no de un simple sindicato de obreros. Cambia la estrategia. El momento te lo exige. No sigas “matando” pacientes en los hospitales públicos. No tienen para dónde ir a curarse. No pueden pagar diez mil o 20 mil pesos por ponerse una jeringuilla, para poner un ejemplo.

Waldo, si sigues así, eres un abusador.