Pierde más de 80 libras y su esposo le pide el divorcio

BRASIL. La brasileña Ángela Crickmore de 36 años  pesaba 180 libras.

Toda su vida luchaba contra el sobrepeso y el exceso de libras se le nota más porque la pobre mide 5 pies y una pulgada. Un piloncito.

Las fotos en esta nota informativa  muestran a la muchacha con casi 80 libras menos.

La mujer se sometió a rigurosas dietas y estableció una disciplina de ejercicios a la que no se somete un campeón mundial de cualquier disciplina deportiva.

Meses después, la chica  llegó a pesar poco más de 100 libras.

Todo el mundo la felicito por la proeza. Incluso, su fanaticada en Instagram donde coloca videítos con  consejos de fitness,  se alegró de que se haya decidido a bajar de peso.

Pero ahora viene lo bueno de este caso. Su esposo rechazó que la mujer bajara de peso. Al hombre no le gusto su transformación de obesa a esbelta.

La primera sorprendida fue  la propia Ángela Crickmore. El rechazo del esposo inició la carrera al divorcio.

Antes de bajar de peso, ambos llevaban una vida sedentaria.  No hacían ejercicios y comían en exceso.

Según narra  al diario The Sun, el esposo se encontraba a su mujer gordita “bien bonita” aunque se pasara de libritas

Con piropos o no de su marido, Ángela no estaba conforme con su figura y su peso. 

Se rebeló de estar sentada  frente a la televisión comiendo todo el tiempo como una “puelquita”. Comían snacks por toneladas.

Se quilló y empezó a sufrir ataques de pánico porque soñaba con la idea de alcanzar el peso ideal.

Arrancó en fa y en ocho meses se puso como una mami.

Ya no comía pizzas ni snack sino vegetales, nueces y grasas naturales.

“Yo tengo una alarma en mi teléfono para asegurarme que no me saltaba ninguna merienda y empecé a cargar con una bolsa de comida  a todos lados para tener listos los alimentos para comer”, contó la chica.

Ahora Ángela Crickmore tiene tres años soltera tras su divorcio y sigue saludable y delgada.

Ahora dice que el hombre que está a su lado debe quererla con su nuevo estilo de vida.

Así se habla, jejejej