Mujer llega a su funeral y confronta a marido que la mandó a matar

“¡Sorpresa! ¡Todavía estoy viva!”, con la alegría que contienen estas palabras, Noela Rukundo le dio tamaña sorpresa a su esposo minutos después que el marido despidiera a los participantes al funeral de su cónyugue.

Amigos y familiares concurrieron al funeral de su esposa para darle el pésame por el fallecimiento de su mujer en accidentre de tránsito.

Otra era la realidad . Balenga Kalala contrato a un grupo de sicarios de Burundi, África, con el fin de secuestrar y asesinar a su compañera.

Los sicarios faltaron a su contrato y decidieron dejarla en libertad.

Lo que le pasó a Noela puede ser el guión para película de éxitos de Hollywood.
La cadena inglesa de noticias, la BBC, publicó en su edición de hoy viernes la historia de

Noela. La mujer relata detalle a detalle el momento en que sorprendió a su marido en su funeral ficticio.

Además contó los días llena de miedo que pasó con los sicarios que no decidieron matarla.

“Cuando me bajé del carro, él me vio inmediatamente. Se puso las manos en la cabeza y dijo ‘¿son mis ojos? ¿Es un fantasma?”, recuerda Noela, quien le respondió “¡Sorpresa! ¡Todavía estoy viva!”.

- Yo me imagino cuando este hombre vio a su mujer vivita y coleando luego de que la mandara a matar-

Antes de aparecerse en su "funeral", Noela viajó de Australia a Burundi para asistir al funeral de su madrastra.

Cuando regresó a la habitación del hotel recibió una llamada de Kalala –padre de sus tres hijos menores- desde su hogar en Australia.

Conversaron por un rato, mientras él le insistía que saliera del hotel a dar un paseo. Ella lo obedeció

Al salir del hotel, un desconocido le apuntó con una pistola en su rostro.

“El hombre me dijo ‘no grites. Si gritas te voy a disparar. Me van a coger pero tú estarás muerta”, dijo Noela.

Obedeció al sicario abordando un carro junto a otros dos hombres que también estaban fuertemente armados

El vehículo recorrió una distancia de 40 minutos hasta llegar a un complejo residencia la cerraron en una habitacion amarrada a una silla.

“¿Qué tú le hiciste a este hombre? ¿Por qué nos está pidiendo que te matemos”, le preguntó uno de los sicarios . “¿Cuál hombre”, respondió la mujer.

“Tú marido”, le respondió el asesino, entonces ella respondió: “¡Mi marido no me puede matar, están mintiendo!”.

De inmediato el jefe de los asesinos llamó por teléfono a su su cliente.

“Ya la tenemos”, le dijo el jefe de los secuestradores al marido y pone la llamada en “speaker” para que ella pudiera escuchar.

Noela escuchó que el marido dijo al asesino ; “Mátala”. La mujer del susto hasta se desmayó.

Los sicarios decidieron no matarla porque ellos no matan a mujeres ni a menores.

Luego de dos días secuestrada, fue puesta en libertad y le dieron 80 horas para marcharse del país.

La abandonaron en una carretera y le dieron una copia de la grabación teléfonica entre ellos y su esposo como prueba del delito asi como recibos de Western Union que mostraban el intercambio de dinero para matarla.

Tres días después, Noela regresó a Australia antes de viajar se apareció en su "funeral".

Observó a la gente dándole el pésame a su marido y se desmontó del carro y a seguidas estaba frente al hombre que la mandó a matar.

“Me quedé parada mirándolo fijamente. Él tenía miedo, no lo podía creer. Caminó hacia mí lentamente, como pisando vidrio. Seguía hablándose a sí mismo y cuando llegó a donde yo estaba me tocó en el hombro y brincó. Me dijo ‘Noela, ¿eres tú’. Luego empezó a gritar, diciendo ‘perdóname por todo’”, describió la mujer.

Noela hizo la denuncia con las autoridades antes de regresar a su casa.

A Kalala lo arrestaron y luego confesó el crimen. Fue sentenciado a 5 años de prisión.