Las propiedades medicinales del ajo

En virtud de las más modernas técnicas de investigación científica, se conoce  ya bastante sobre la composición del ajo, así como sobre las propiedades curativas y alimenticias de sus elementos.

Además de su riqueza en proteínas, potasio, calcio, fosforo, y varias vitaminas, se sabe que el secreto de su poderosa acción en su marcado y famoso olor, un germicida de alto poder. Podríamos decir que ‘’lo bueno del ajo es precisamente  lo malo de su olor’’.

El ajo contiene materias extractivas, materias azoadas, cenizas, celulosa, grasas, agua, vitamina A, B, C, PP.  Además el ajo es muy rico en aliina, bactericida muy poderoso, razón por la cual se ha considerado desde hace milenios como excelente medicina.

Contiene igualmente pectinas, substancias tonificadoras del intestino y correctoras de la acidez gástrica. Por toda esta riqueza el ajo es capaz de una acción positiva en los casos de glucemia y glucosuria.

La cabeza del ajo, que está integrada por una combinación varios dientes, es estimulante, antiespasmódica, expectorante y de acción diurética. Tales propiedades activas se derivan de un aceite vegetal que se obtiene por destilación, sin gran dificultad. El ajo es beneficioso para el asma, la tos ferina y otros trastornos espasmódicos del tórax. Una persona adulta puede ingerir de una sola vez, uno o dos dientes de ajo.

Es un remedio para casi todas las heridas (excepción hecha de aquellas que nacen por sí mismas).l facilita el proceso de expulsión de la orina y de la menstruación, ayuda en los casos de mordidas de perros rabiosos, así como de los animales venenosos. Elimina la flema persistente, purga la cabeza y es útil en la letárgia. Es excelente como preventivo y curativo de cualquier plaga. Acelera la maduración de absceso, es anticoagulante, callos, cáncer, cólera, disentería, diarreas, infecciones, verrugas, tumores superficiales entre otros.