El gran riesgo de ser fiador

No es tan fácil como parece, tampoco se trata de un favor que se realiza. En ocasiones, ser fiador implica incluso tener mayo responsabilidad que la persona que se encuentra adquiriendo la deuda. Hay una variedad de cosas que deben considerarse antes de tomar la decisión de aceptar ser el garante de una deuda.

Para empezar, debemos definir con exactitud; ¿Qué es un fiador?

Un fiador, es la persona que voluntariamente se hace responsable del cumplimiento de las obligaciones de otra. El caso más corriente es el de los fiadores de crédito. En este caso, el fiador o fiadores responden solidariamente como el deudor principal, pudiendo exigir únicamente que éste sea demandado judicialmente por el acreedor antes de proceder contra ellos.

Se debe recordar que existe una gran diferencia entre ser fiador y codeudor.

1)    Fiador: Es un garante del deudor principal, pero tiene la gran ventaja que en caso de un incumplimiento por parte de dicho deudor, el fiador tiene el derecho que antes que se le exija el pago de dicha deuda, el acreedor primero tiene que perseguir los bienes del deudor principal, y si el mismo no logra su pago por insolvencia, ahí sí puede exigir el pago al fiador.

2)    Codeudor: la diferencia está en que el codeudor está en el mismo nivel que el deudor principal, de tal manera que en caso de incumplimiento, el acreedor puede exigirle su pago a quien éste decida.

Responsabilidades:

1)    Si la persona no paga, debe pagar usted.

2)    En caso de no poder pagar, se pasa a cobros jurídicos.

3)    Si la persona no paga, puede ser reportado de manera negativa en las centrales de riesgo.

Lo más recomendable es tratar de no ser fiador en absoluto. Si el caso es que le da pena decir “no”, pues entonces deje la pena, o hágalo solo con personas cercanas y confiables que sabe que si pagarán.