3 lugares que debes visitar en RD (fotos)

Saltos del Río Jima

En la autopista Duarte encontramos algún que otro camino sin señalizar, aproximadamente en el kilometro 93, que conduce al sendero que nos llevara al primer salto. Caminaremos a través de una profusa vegetación con especies autóctonas propias del denominado bosque pluvial: cacaos, ceibas, higos, sablitos, helechos y espatodeas. También los más observadores podrán encontrar especies de aves, tales como cigua Constanza, pájaro bobo, barrancoli, pericos y otras aves nativas y endémicas, además de anfibios y reptiles propios de dicho ecosistemas.

Existe acceso al segundo salto, que se encuentra algo más arriba. Lo más intrépidos podrán seguir descubriendo saltos sucesivos, ya sin las facilidades que se ofrecen hasta este punto. No olviden llevar algo para comer y beber, además del obligatorio repelente.

Palacio de Engombe

No es cierto que haya que irse muy lejos de Santo Domingo para sentirse en contacto con la naturaleza. Tomando la autopista 6 de noviembre en dirección a San Cristóbal, llagáremos a la majestuosa ruinas del Palacio de engombe. Un magnífico ejemplo de arquitectura colonial construidos en sillería de piedra coralina, cuyos elementos arquitectónicos recuerdan a la fachada del Alcázar de Colon. Lo más maravilloso del sitio no reside estrictamente en dicho edificio sino el conjunto que se crea al verse rodeado por el rio Haina y una frondosa vegetación. Un lugar perfecto para el deleite de los sentidos.

Cuando el sol del a tarde se refleja en las aguas tranquilas del lugar hace que fácilmente nos podamos trasladar imaginariamente a la época colonial, cuando moler caña y criar ganado eran las actividades cotidianas del lugar, junto al edificio principal encontramos una capilla y los restos del antiguo ingenio azucarero, donde destacan las ruinas del viejo trapiche.

Playa Madama

Para llegar a la playa Madama deben tomar una de las calles a mano derecha del pueblo de Las Galeras. Se emprende el camino a pie hasta encontrar un cartel donde se señala el camino de acceso a la playa. Mas allá de eso no trompezaras con ningún otro cartel, pero milagrosamente, cuando lleven  caminando unos 20 minutos y piense que están absolutamente perdidos y que algún indígena lo atravesara irremediablemente con una flecha, comenzara a escuchar el romper de las olas a lo lejos y aparecerá delante de ustedes una pequeña y encantadora playa de fina arena blanca rodeada de arrecife y cocoteros, muy posiblemente solitaria.

No deje de acercarse a ver la imponente formación basáltica y de estalactita que se extiende ene l margen derecho de la playa. Lleve todo lo necesario, ya que no encontrara nada en los alrededores. Es posible visitarla mas cómodamente por vía marítima, preguntando a alguno de los pescadores que llevan igualmente a los visitantes a Playa Fronton.