Estudios revelaron que el asesino también trató de tener relaciones con el cadáver de la niña

San Pedro Macorís.- Un estudio ha revelado nuevos detalles del caso de la menor Rosairy Maite Gil Rivera de 11 años, quien desapareció luego ir a realizar un mandado pedido por su madre y luego encontrada violada y estrangulada, en un hecho ocurrido en el del sector Mama Tingó, en San Pedro de Macorís, 

Santos Cedano, había planeado una coartada para supuestamente solo aparecer como participe del hecho como quien habría ayudado a ocultar el cadáver. 

Sin embargo, las cosas no le salieron como pensó, no aguantó y confesó todo lo ocurrido. Admitió a las autoridades que luego de la menor regresar de un colmado donde la envió a comprarle un refresco, seguido le tapó la boca y la nariz y la lanzó al piso, donde ejecutó el acto de violación, y su muerte. 

Además, dijo que forcejeo tocó repetidas veces el rostro de la menor, y al ver que no reaccionaba, por haber sido estrangulada, decidió ocultar su cadáver detrás del edificio del Ayuntamiento de La Otra Banda. 

Cedano vive en la casa 138 de la calle Enrique Rijo, del sector Mamá Tingó, a pocos metros del colmado “El Manantial”, donde la menor fue a comprar plátanos, para la cena de su casa. 

Las autoridades también revelaron que el asesino trató, aún muerta, de practicarle sexo por segunda ocasión, aún muerta, en una acción propia de necrófagos. No lo hizo porque alguien se asomó al lugar. 

El jueves de esta semana le serán conocidas medidas de coerción a Cedano. La madre de la menor Alexandra Rivera está en el hospital estaba sedada, debido a la crisis que ha sufrido en los últimos días, con la desaparición de su asesinada hija.